El día a día está lleno de desafíos que, para ser superados, exigen coordinación neuromuscular.  Esta coordinación es aprendida y se desarrolla a través de la práctica.  Factores como el sedentarismo, las malas posturas o el mantener la misma postura por largos periodos, te hacen perder esa comunicación cerebro muscular y generar desequilibrio.

La coordinación motriz en los niños es indispensable para aprender y tener concentración; de igual manera, hay estudios que demuestran que en los adolescentes ayudan en la adquisición de hábitos y conductas saludables http://oa.upm.es.co. En los adultos la transformación en el movimiento es muy lenta, por ello es casi imperceptible la disminución y casi pérdida de la coordinación.

Debido a la pandemia por el covid 19, en muchos edificios los celadores están siguiendo un protocolo de desinfección. Con sorpresa he visto cómo el celador se enoja con el visitante que no espera un “tantico” más con el pie elevado para rociarle en la suela del calzado, el desinfectante. En mi opinión el visitante al subir el pie, no apoyarse con sus manos de objetos o superficies a su alrededor evitando ensuciar sus manos y al no tener coordinación neuromuscular logra perder estabilidad fácilmente.

Otro escenario que sirve de ejemplo es la ciclovía de Bogotá los domingos:

  • Ciclistas en movimiento mirando hacia atrás.
  • Niños aprendiendo a maniobrar en su bici, patines o patineta.
  • Patinadores de alto rendimiento practicando su mejor velocidad.
  • Atletas cansados y sin reflejos en los últimos metros para alcanzar su meta del día.
  • Amigos conversando, caminando, divirtiéndose con juegos que generan movimientos impredecibles.

Todos en un mismo sitio y luego tu siendo parte de este conjunto o tratando de cruzar la calle sin semáforo cerca.   Necesitas mucha agilidad que te da la coordinación que a su vez tienes, gracias a un buen tono muscular y una buena postura.

No estoy haciendo referencia a la coordinación que necesitas al bailar si eres un simple mortal que a duras penas lleva el ritmo sentado.  Ni que seas multitarea porque, está demostrado por la neurociencia que, no tenemos el desarrollo neuronal para lograrlo (Facundo Manes, Usar el cerebro).

Hago referencia al día a día, a las exigencias para desarrollar los movimientos coordinados. Para lograrlo debes educar la comunicación cerebro- músculo y viceversa. Practicar como rutina por lo menos 2 veces por semana para sortear los obstáculos del día. De fallar en el intento, que al menos tengas el aprendizaje de distribuir las fuerzas al caerte sin lesionarte y levantarte con elegancia.

Hay estudios que demuestran como la coordinación da agilidad, independencia y autonomía.  En uno de ellos hubo una reducción en las caídas en mujeres entre 65 a 89 años después de 15 semanas de ejercicios (JE Ballard, C McFarland, Ls Wallace. Journal of the american Medical Women´s  Association)

Es importante tener en cuenta que no es sólo recibir la instrucción como “pararse en un pie” y hacerlo.  Para esto necesitas fuerza muscular que te sostenga y una adecuada distribución del peso de tu cuerpo.  Para lograr ejecutar ejercicios de coordinación de forma eficiente, necesitas identificar cuáles son las cadenas musculares débiles y cuáles son las que se están sacrificando para suplir la falencia.

Esto se hace a través de una evaluación del cuerpo teniendo en cuenta la historia clínica y la postura en el trabajo.  Luego se diseña un plan de movimientos específicos para las necesidades de tu cuerpo.

Una vez llegó a mi consulta un atleta después de haber golpeado su cabeza con una rama de un árbol mientras trotaba. Este atleta de 55 años acostumbraba a trotar con gafas oscuras y gorra. Además, miraba al suelo permanentemente porque decía que sus tobillos eran frágiles. Durante la terapia (osteopatía) le hablé de la importancia de fortalecer sus tobillos para mejorar su coordinación neuromuscular y su técnica deportiva, pero no tuvo acogida mi propuesta. Lo volví a ver dos veces más. Con la novedad que se había estrellado con la misma rama haciendo que el incidente lo llevara a lesiones más graves. Luego de unos días me comuniqué con él y estaba muy feliz porque había solucionado el problema contratando a un jardinero para podar el árbol.

Es común escuchar en mi consulta expresiones como: “yo soy la mejor amiga del piso”, “así soy yo. Descoordinado. Lo heredé de mi padre”, “la coordinación es un don que no nació conmigo”. También he sido testigo del esposo culpando a la esposa de su caída casi mortal por haber botado el banquito donde él acostumbraba por tantos años calzarse. Estaba convencido que, de haberlo conservado, jamás se hubiera caído poniéndose un zapato.  El paciente que no lograba explicar ese tonto accidente mientras se ponía el pantalón…  sólo necesitaban coordinación neuromuscular.

Además, desarrollar la coordinación neuromuscular te ayudará a mejorar tu técnica deportiva, excepto cuando realizas un entrenamiento extenuante ya que no hay sangre suficiente en el cerebro. Así, cualquier cosa puede convertirse en un obstáculo insuperable.  Es clásico ver al atleta pasar la meta y comerse el arbusto, al ciclista caer por no desenchoclar a tiempo, al nadador tropezar después de salir del agua etc.

Al elegir ejercicios de coordinación neuromuscular debes tener en cuenta: la edad, postura y estado físico actual.  Entre más joven y saludable seas, los ejercicios de coordinación tendrán un grado alto de dificultad.  Si eres mayor, deberás recordar que tu cerebro es atemporal. Esto significa que tu cerebro no sabe la edad que tienes así que fácilmente se reta a hacer ejercicios de adolescentes o adultos jóvenes y terminas lesionándote. 

Por favor, no importa la edad que tengas, antes de cualquier intento comunícate conmigo y con mucho gusto tendré el gusto de valorarte, orientarte y programarte una rutina que mejorará tu calidad de vida. Recuerda que el acompañamiento es virtual.

Ahora un test de coordinación neuromuscular:

Existen muchas pruebas de coordinación; aquí te invito a realizar movimientos considerados fáciles e intermedios.

1. Siéntate en el piso y párate sin apoyarte en nada.

2. Camina en línea recta hacia adelante. El talón debe ir justo después de la punta del pie que está apoyado. Luego camina hacia atrás.

3. Apóyate en un pie, inclina tu tronco hacia adelante, eleva los brazos a la altura de la cabeza y lleva la pierna hacia atrás durante 30 segundos.

4. Sube y baja brazo y rodilla contralateral e intercambia durante 30 segundos.

5. Apóyate en un pie y sostén la posición durante 30 segundos