La fisura se produce por pequeñas cargas repetitivas que el hueso es incapaz de transmitir. Si le sigues poniendo cargas, la fisura puede convertirse en fractura con desplazamiento y posiblemente tengan que estabilizar la zona fracturada con cirugía.

Si presentaste una fractura y te moviste en exceso antes de lo indicado, es posible que hayas interrumpido el flujo sanguíneo que ya se había formado.  En ese ambiente las células óseas nuevas no pueden sobrevivir. Así que le tomara más tiempo al hueso regenerarse.

Es importante tener claro que sí se necesita movimiento.  El movimiento produce fuerzas mecánicas que estimulan la regeneración del hueso (osteogénesis).  La ley de Wolff´s intenta predecir la adaptación del hueso a las cargas y cómo estas cargas participan en la remodelación ósea (Wolff J. The Law of Remodeling). Las fuerzas que se aplican en el hueso incluyen el peso corporal y la contracción muscular; estas pueden alterar la configuración interna y externa del hueso.  Frost (Frost HM Suggested fundamental and concepts in skeletal physiology. Calcif Tissue Int 1993;52:1-4)  demuestra que el hueso presenta daños a nivel microscópico con cargas cotidianas y se remodela y repara de forma natural. Además, demostró que el hueso necesita cargas superiores a las que normalmente experimenta para aumentar su crecimiento.  Sin embargo, anota que un exceso de cargas debilita la estructura.

En resumen, si el hueso en su fase de reabsorción es mayor que la de formación, disminuye su masa y su fuerza, lo que le impiden transmitir las fuerzas y lo llevan a la fractura.  Una vez fracturado necesita condiciones idóneas donde el movimiento debe ser guiado para no entorpecer su reparación.