En el momento de presentarse un trauma, aumenta el flujo sanguíneo en la zona afectada.  Este proceso es necesario para la reparación del tejido ya sea hueso, músculo o ligamento. El problema radica cuando la respuesta es exagerada ya que produce inflamación que impide el movimiento normal del área y la articulación cercana. Esto altera el retorno venoso y el flujo linfático lo que lentifica el proceso de reparación y compromete la calidad del tejido impidiendo la formación de células nuevas. 

El frío (hielo) se presenta como primera alternativa para reducir el flujo sanguíneo. Los estudios indican que la vasoconstricción se da los primeros 7 a 10 minutos de aplicación, luego se activa un mecanismo de defensa que es la vasodilatación refleja que protege a los tejidos de congelarse.  Esto significa que después del minuto 7 algunas personas, como reacción al frío, pueden aumentar el diámetro del vaso permitiendo la salida de más sangre (Weston M. Changes in local blood volumes during cold gel pack application to traumatized ankle :1994).

El frío, en la mayoría de las personas, tiene un efecto analgésico al bloquear los receptores cutáneos lo que impide impulsos nerviosos por inhibición de las terminaciones nerviosas sensitivas.

Efectos negativos del frío:

– En algunas personas el efecto analgésico del hielo no se da; en ellas se activan áreas del tronco encefálico que perciben el frío como quemazón, dolor, entumecimiento y cambios de coloración.

– La aplicación prolongada del frío en la zona afectada produce una disminución del metabolismo celular, esto hace que el tejido no produzca células nuevas necesarias para la reparación y cicatrización.

– Es posible presentar rigidez articular producto del aumento en la viscosidad alrededor de la articulación comprometida.

– Puede producir espasmos musculares generando dolor y limitación de movimiento. 

– Existe también la posibilidad de destruir, temporalmente, glóbulos rojos (Shamus E. Wilson. The physiologic effects of the therapeutic Modalities Intervention on the Body System. 2005).

– El frío aumenta la resistencia de los tejidos y disminuye su velocidad (Gnatz Steve M. Dolor Agudo. 1994). Así que no es recomendable aplicarlo cuando la persona presenta limitación de movimiento per se. Por ejemplo, en un dolor crónico de hombro, o rodilla.

Precauciones

  • El tejido se puede lesionar a los 15 grados centígrados y congelar entre -4 y 10 grados centígrados. La sensación de entumecimiento es un indicador de límite máximo de aplicación (Juan plaja. Analgesia por Medios Físicos).
  • En los nervios superficiales que se encuentran en codo, parte lateral de la rodilla y en la muñeca -por el lado del dedo gordo-, si el frío produce sensación de entumecimiento, dolor, o cosquillas hay que suspender el hielo porque puede lesionar el nervio (Basset FH, et al. Cryotherapy induced nerve injury.1992).
  • Si la inflamación que presentas no es por trauma y al tocar la zona esta fría y se ve pálida, no es conveniente aplicar frío.
  •  Si hay herida abierta -piel rota y con sangre- no es aconsejable el frío porque puedes congelar el tejido (Cameron MH. Physical agents in rehabilitation.1999).

Existen varios protocolos y todos difieren por muchos minutos. En lo único que coinciden es en la respuesta fisiológica.

Basada en mi experiencia yo recomiendo aplicar frío inmediatamente después del trauma, sólo durante 5 minutos y esperar al menos 1 hora para volverlo a poner.  No más de 4 veces en el día en las primeras 72 horas.  Así se obtiene un efecto analgésico y se disminuye la inflamación sin correr el riesgo de presentar los efectos negativos. También es importante elevar la zona afectada para evitar la hinchazón favoreciendo por gravedad el drenaje linfático y venoso por lo menos las primeras 48 horas.

En el libro Agentes Físicos Terapéuticos, el autor recomienda aplicar el hielo en la zona afectada entre 10 a 20 minutos. El número de aplicaciones al día puede ser de 3 a 6 veces y enfatiza en vigilar constantemente la piel para evitar los efectos negativos. Recomienda aplicarlo las primeras 48 o 72 horas.

El doctor Juan Plaja, en su libro Analgesia para medios físicos, recomienda aplicar frío post trauma menos de 15 minutos de aplicación y sólo los primeros 3 días.

El calor (compresas calientes, hot packs de gel, semillas o bolsa de agua caliente) aumenta la actividad enzimática al doble por cada 10 grados centígrados de temperatura. Un aumento en la temperatura de la zona afectada hasta 40 grados centígrados se considera como temperatura moderada; hasta 45 grados es elevada y por encima de 45 grados se produce daño celular. La temperatura del cuerpo esta entre 36 a 37 grados centígrados. 

 Los efectos del calor son:

– Dilatar el vaso sanguíneo produciendo una moderada respuesta inflamatoria.

– Mejorar la nutrición y oxigenación celular.

– Relajar los tejidos modificando las propiedades elásticas. Esto mejora la elasticidad en tendones o cicatrices.  La temperatura recomendada en este caso es entre 40 a 45 grados centígrados durante 5 a 10 minutos (Lehaman GF, et al. Effects of therapeutic temperaturas on tendón extensibility.1970).

– Disminuir la resistencia de los tejidos, así que es ideal para combatir la rigidez articular (Gnatz Steve M. Dolor Agudo. 1994). Aquí se puede aplicar calor superficial que alcance los 45 grados centígrados (Wright V. el al. Quantitative and qualitative análisis of joint stiffness in normal subjects and in patients with connective tissue diseases.)

 – Disminuir la sensibilidad de las terminaciones nerviosas, lo que produce una sensación de bienestar (Bell G. W. Therapeutic Modalities in Rehabilitation. 2005).

Para obtener los beneficios del calor se necesita una exposición mínima de 5 minutos y máxima de 20 minutos ya que después de este tiempo se produce un enfriamiento en la zona por el principio de convección (Jorge E. Martin Cordero. Agentes Físicos Terapéuticos, 2005). Otro autor dice que la aplicación debe ser de 20 a 30 minutos porque la piel tarda hasta 8 minutos en alcanzar su máxima temperatura (Lehmann HF. Et al. Temperature distribution in the human thigh produced by infrared, hot pack and microwave applications.1966). Se recomienda aplicarlo después de 72 horas del trauma.

Existe una terapia que es la combinación de frío y calor -hielo y compresa o hot pack o bolsa de agua caliente. También baños.  Esta se usa cuando la inflamación lleva muchas semanas presente y no disminuye. La inflamación bloquea la llegada de oxígeno y nutrientes a la célula. También genera rigidez, dolor y fibrosis en la zona. Al combinar el calor y el frío se busca mejorar el drenaje del sistema linfático. El sistema linfático es el encargado de extraer el exceso de líquido y proteínas del espacio que hay entre las células. Después de un trauma estos conductos quedan saturados y el retorno de este líquido se dificulta. Se cree que los efectos de la combinación de temperaturas estimulan el sistema linfático y circulatorio, pero aún no hay pruebas que lo sustenten.

Hay muchos protocolos. Al realizar baño de contraste, se recomienda que la cubeta de agua fría esté entre los 15-20 grados centígrados y la caliente entre 38 a 45 grados centígrados. Empezar con calor  durante 7 a 10 minutos, luego frío 1 minuto, seguir con calor 4 minutos, después frío 1 minuto y seguir con este último 4 minutos calor y 1 minuto de frío durante 30 minutos (Meijide Failde. Técnicas hidroterápicas.1998).  Si el dolor es intenso los intervalos pueden ser de 5 a 10 segundos por 30 minutos (Gammon GD, staffI. Studies on the relief of pain by counterirritation).

Yo recomiendo 5 minutos de frío y 10 de calor, 4 veces seguidas una vez al día. Ojalá que el área afectada quede más arriba de la cabeza para facilitar, por gravedad, el movimiento del líquido sobrante. 

La combinación de frío y calor está contraindicada en arteriopatías obstructivas y la insuficiencia venosa.