Un esguince involucra ligamentos y dependiendo de la severidad también el músculo y el hueso.

En este caso vamos a abordar sólo cuando se lesiona el ligamento.  Yo comparo el ligamento con un caucho: cuando estiras el caucho más de lo que soporta puede romperse un poco o quedar elongado, es decir que no vuelve a su posición inicial.  Eso mismo le pasa al ligamento.  Como el ligamento es una estructura muy importante en mantener la unión de huesos en una articulación, no se puede dar el lujo de estar un poco estirado o un poco roto, ya que esto va a permitir que alguno de los huesos de esa articulación se mueva más de la cuenta.  Dicho esto, vamos a poner el ejemplo clásico del esguince de cuello de pie o como coloquialmente se le llama “tronchadura de pie”. De no cuidar esto, el tobillo seguirá tropezándose con todo y en la tercera edad puede ser muy grave.

Así que por mi experiencia recomiendo inmovilizar la articulación afectada durante 1 semana.  Si es en el tobillo o rodilla tratar en lo posible de no apoyar esos siete días, sólo hacer movimientos isométricos o pequeños desplazamientos de las estructuras distales.  Después, apoyar la articulación con una tobillera si fue en tobillo, o rodillera si fue en rodilla. Si el esguince fue en alguna articulación de miembro superior o tronco recomiendo inmovilizar la zona afectada.  Con muñequera para la muñeca; si es en hombro con cabestrillo, y si es en columna con faja o cuello ortopédico blando una semana o más si el dolor persiste o se siente la articulación inestable. En estos casos el movimiento debe hacerse controlado y con apoyo. 

La literatura dice que la lesión de ligamento puede tomar hasta 3 años para volver a tener la fuerza tensil normal, sin embargo, en la semana 5 después de la lesión ya se ha ganado parte de la fuerza tensil; aunque depende de la severidad de la lesión (The body respose to trauma and enviromental stress. Boother GM. 2000). 

Como osteópata recomiendo acomodar los huesos después del esguince.  Los huesos afectados por lo general no se reubican solos y al inmovilizarlos pueden quedar desacomodados. Esto genera una mala alineación que al retomar la actividad puede presentar dolor o incomodidad.